El inicio de la primavera y la cercanía de la temporada estival motivan a cientos de personas a retomar el ejercicio de manera abrupta. No obstante, elevar de golpe la exigencia física tras meses de sedentarismo incrementa el riesgo de fatiga y lesiones.
El kinesiólogo de Sportlife, Simón Meza, explicó que "el cuerpo necesita un proceso de adaptación" y recomendó iniciar con una rutina ajustada a la capacidad individual, elevando la carga de forma progresiva.
Otro factor recurrente es la exclusión del entrenamiento de fuerza y el descanso, concentrando todo el esfuerzo en ejercicios cardiovasculares bajo la falsa premisa de que mayor desgaste diario asegura metas más prontas.
"La clave está en construir hábitos que se puedan mantener en el tiempo", señaló Esteban Estrada, líder fitness de la cadena, apuntando a la necesidad de fijar descansos programados.
La expectativa de transformaciones corporales inmediatas suele detonar frustración y abandono temprano. La evolución motriz responde a factores particulares como base física previa, nutrición y constancia, por lo que los especialistas aconsejan plantear metas realistas con supervisión técnica.