El uso de Ozempic para la pérdida de peso sin el debido control profesional representa un riesgo para la salud pública.
Así lo advirtió el médico Julio Barrios durante su participación en el programa El Medio Día, donde enfatizó que la administración de este inyectable requiere chequeos clínicos previos para evaluar la condición del páncreas, la tiroides y los niveles de glucosa y lípidos en la sangre.
Concebido originalmente como un tratamiento para la diabetes tipo 2, el fármaco demostró una alta efectividad en la reducción del apetito.
Consultado sobre quién puede inyectarse Ozempic, el doctor aclaró que no es apto para cualquier persona: "Hay que vigilar el páncreas, la tiroides, los niveles de azúcar y grasa. No es llegar y automedicarse, menos con inyectables".
El principal mecanismo de este medicamento es la inhibición de la sensación de hambre, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad del peso logrado.
Ozempic - Referencial
"Principalmente baja el apetito. Por eso, cuando la persona deja de inyectarse, el apetito vuelve y tiene el efecto rebote. Para obtener mejores resultados, es importante la dosis a la que uno llega", agregó.
Sin embargo, recuperar los kilos perdidos no es una consecuencia inevitable del fármaco. La magnitud del denominado efecto rebote depende directamente de las pautas de alimentación.
"El efecto rebote se refiere a que dejé de usarlo y vuelvo a subir. Pero no es algo obligatorio. Como disminuye el apetito, vuelvo a tener apetito y vuelvo a comer. Si yo reordené mi alimentación y puse frenos, no me va a dar ese rebote tan fuerte", cerró.