La llegada del invierno suele asociarse al aumento de virus respiratorios y consultas de urgencia. Sin embargo, existe otra amenaza menos visible: el impacto que las bajas temperaturas y la contaminación atmosférica pueden tener sobre la salud cardiovascular.
De acuerdo con el ministerio de Salud, las enfermedades cardiovasculares representan el 27,5% del total de las muertes registradas en Chile, siendo el infarto agudo al miocardio y el accidente cerebrovascular (ACV) dos de sus principales causas. A ello se suma un escenario ambiental complejo. Según el Informe Mundial sobre la Calidad del Aire 2024 de IQAir, seis de las 15 ciudades más contaminadas de América Latina y el Caribe se encuentran en Chile: Coyhaique, Pitrufquén, Nacimiento, Victoria, Osorno y Padre Las Casas.
Asimismo, la región Metropolitana enfrenta cada invierno episodios críticos de contaminación. Durante el último período invernal, Santiago registró 23 episodios críticos por material particulado fino (MP2,5), incluyendo 20 alertas ambientales y tres preemergencias, lo que mantiene la preocupación por los efectos que estos contaminantes pueden tener sobre la salud de la población.
La evidencia científica ha demostrado que el frío provoca vasoconstricción —un estrechamiento de los vasos sanguíneos—, aumenta la presión arterial y obliga al corazón a realizar un mayor esfuerzo. Un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología observó que las hospitalizaciones por infarto aumentan entre dos y seis días después de episodios de frío intenso.
"Una mañana especialmente fría puede actuar como desencadenante de un infarto en una persona con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o enfermedad coronaria conocida. El frío rara vez es la única causa, pero puede contribuir a que ocurra un evento cardiovascular en una persona susceptible", explica el Dr. Nicolás Veas, cardiólogo del Centro Médico Nueva Estoril.
El especialista agrega que la contaminación ambiental también podría influir en este riesgo. "La exposición a material particulado fino favorece procesos inflamatorios y alteraciones vasculares que pueden elevar el riesgo cardiovascular, especialmente en personas que ya presentan factores predisponentes", señala.
El riesgo no se limita al corazón. Según la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn), en Chile se producen más de 25 mil accidentes cerebrovasculares al año, lo que equivale a cerca de 69 casos diarios. Los grupos de mayor riesgo incluyen personas mayores de 65 años, pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, fumadores y quienes tienen antecedentes de enfermedad cardiovascular.
Cómo proteger el corazón durante el invierno
Los especialistas recomiendan mantener un adecuado control de la presión arterial, diabetes y colesterol; no suspender medicamentos indicados por el médico; abrigarse adecuadamente durante las primeras horas del día; realizar actividad física regular adaptada a las condiciones climáticas; evitar el tabaquismo; vacunarse contra la influenza y consultar precozmente ante síntomas sospechosos.
"Muchas personas creen que el invierno solo aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias, pero también es una época en la que debemos prestar especial atención a la salud cardiovascular. Mantener controlados los factores de riesgo y consultar oportunamente puede marcar una diferencia importante en el pronóstico", concluye el Dr. Nicolás Veas.