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Premio Margot Loyola Palacios 2026: las historias de los cuatro cultores ganadores

Desde Rapa Nui hasta el Maule, cuatro cultores fueron reconocidos por su trayectoria y aporte a la cultura tradicional.

24horas.cl

Martes 15 de septiembre de 2026

En el marco del Día Nacional de la Cultura Tradicional y Popular Chilena, este martes se anunció a los ganadores del premio a la Trayectoria en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios 2026.

En su undécima versión, el reconocimiento distinguió a cuatro cultores de distintas regiones, cuyas historias están ligadas a expresiones que forman parte de la identidad cultural de Chile.

Este premio reconoce trayectorias dedicadas a la cultura tradicional y el patrimonio inmaterial de Chile. Este año recibió cerca de 60 postulaciones de todo el país, una cifra histórica.  

Las historias detrás del reconocimiento

En esta edición fueron distinguidas cuatro personas provenientes de distintas regiones del país, cada una vinculada a una expresión particular de la cultura tradicional. El triunfo provocó que cada uno recibiera cerca de $3 millones. 

María Elena Hotus, de la Región de Valparaíso, es una mujer rapanui que lleva más de seis décadas recopilando e interpretando los cantos ancestrales conocidos como riu. Durante cerca de 50 años ha desarrollado parte de esta labor junto a Papá Kiko, participando además en registros discográficos, investigaciones y procesos de formación comunitaria.

Desde el norte, Guillermo Contreras Maldonado, de Tarapacá, dirige desde 1985 la Banda Wiracocha de Iquique y compone repertorio original desde 1987. Su trayectoria ha estado ligada a la formación de músicos y a las tradicionales bandas de bronces que acompañan las festividades religiosas del norte de Chile.

En el Maule fue reconocido Luis Hernán Ortúzar Araya, “el Chincolito”, payador profesional desde 1984. Además de cultivar la poesía popular, ha transmitido sus conocimientos a nuevas generaciones y mantiene un estrecho vínculo con antiguas labores campesinas.

La cuarta galardonada fue Mirtha Lidia Iturra Bernales, de la Región Metropolitana. Comenzó a cantar a los 12 años en el mundo campesino y del rodeo chileno y, durante más de cinco décadas, ha reunido un repertorio cercano a 800 cuecas y tonadas, entre recopilaciones de cultores tradicionales y composiciones propias. 

Desde su creación en 2015, el premio ha reconocido a exponentes de distintas regiones del país, destacando su aporte a la preservación y transmisión de las tradiciones que forman parte de la identidad cultural de Chile.