El brote de sarna noruega que afecta a 13 personas en el Hospital Clínico Herminda Martín de Chillán encendió las alertas por esta variante altamente contagiosa. Reconocer sus síntomas y consultar oportunamente es fundamental para recibir tratamiento y evitar nuevos contagios.
La sarna noruega, también conocida como sarna costrosa, es una forma poco frecuente de esta enfermedad cutánea causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. A diferencia de la sarna clásica, se caracteriza por una gran cantidad de ácaros en la piel y la formación de costras gruesas, lo que facilita el contagio. Puede afectar especialmente a personas mayores, pacientes inmunodeprimidos y personas con determinadas condiciones de salud.
¿Cómo se contagia la sarna noruega?
Esta enfermedad se transmite principalmente por el contacto directo y prolongado con la piel de una persona infectada.
En su variante costrosa, también puede propagarse a través de ropa, toallas, sábanas y otros objetos contaminados. Ante un caso confirmado, es importante identificar los contactos estrechos y seguir las indicaciones médicas para evitar nuevos contagios.
¿cuáles son los síntomas y cuándo acudir a un centro de salud?
La sarna noruega, también conocida como sarna costrosa, puede provocar lesiones extensas en la piel, placas gruesas y descamación. Entre las señales de alerta se encuentran:
- Picazón intensa y persistente, aunque en esta variante puede ser leve o incluso estar ausente.
- Costras gruesas y descamación en distintas zonas del cuerpo.
- Lesiones que se extienden progresivamente, especialmente en manos, pies, codos, rodillas y cuero cabelludo.

Se recomienda acudir a un centro de salud si aparecen lesiones sospechosas, especialmente cuando son extensas, o si hubo contacto estrecho con una persona diagnosticada.
Además acudir si la picazón es muy intensa y las lesiones comprometen una superficie importante de la piel, particularmente si superan el 30% del cuerpo.
La evaluación médica es especialmente importante en adultos mayores y personas con defensas debilitadas. No es necesario esperar a que los síntomas empeoren para consultar ni automedicarse ante la sospecha de contagio.