Hay una bacteria que puede vivir durante décadas en el estómago sin provocar síntomas evidentes, pero que con el tiempo puede generar cambios en la mucosa gástrica y aumentar el riesgo de desarrollar una enfermedad grave.
Se trata de Helicobacter pylori, una infección que volvió a llamar la atención tras la publicación de un estudio en la revista científica The Lancet Oncology, que analizó el impacto de las infecciones en la aparición de distintos tipos de cáncer a nivel mundial.
La investigación estimó que las infecciones estuvieron relacionadas con 2,3 millones de nuevos casos de cáncer durante 2024. Entre los agentes infecciosos analizados, H. pylori fue el asociado al mayor número de casos.
Aunque tener esta bacteria no significa que una persona necesariamente desarrollará cáncer, su presencia prolongada puede provocar inflamación crónica del estómago y, en algunos pacientes, favorecer la aparición de lesiones precancerosas.
¿Cuáles son los síntomas de Helicobacter pylori?
Uno de los principales problemas de esta infección es que puede permanecer sin síntomas durante mucho tiempo. Cuando aparecen molestias, estas pueden confundirse con una indigestión o una gastritis.
Entre las señales que pueden presentarse están:
- Dolor o ardor en la parte alta del abdomen
- Sensación de pesadez después de comer
- Distensión abdominal
- Náuseas
- Sensación de llenura
Sin embargo, estos síntomas no permiten confirmar por sí solos la presencia de la bacteria. Para identificarla se necesitan exámenes específicos.
La gastroenteróloga Carolina Figueroa, del Centro Médico Nueva Estoril, explicó que Helicobacter pylori es una bacteria frecuente y constituye el principal factor de riesgo conocido para el cáncer gástrico.
La especialista advirtió que la infección mantenida durante años puede producir inflamación y cambios progresivos en la mucosa del estómago. El riesgo también depende de otros factores, como la edad, los antecedentes familiares y el tabaquismo.
¿Eliminar la bacteria puede reducir el riesgo de cáncer?
Erradicar Helicobacter pylori puede disminuir el riesgo de desarrollar cáncer gástrico, aunque no lo elimina por completo en todas las personas.
La doctora Figueroa señaló que estudios clínicos han estimado una reducción cercana al 36% del riesgo después del tratamiento de la infección.
El beneficio preventivo puede ser mayor cuando la bacteria se elimina antes de que se produzcan cambios importantes en la mucosa gástrica. En quienes ya presentan lesiones precursoras o tienen factores de riesgo elevados, podría ser necesario mantener controles médicos.
Por eso, detectar la infección y tratarla oportunamente representa una oportunidad para reducir riesgos a largo plazo.

¿Cuándo consultar a un médico?
Las molestias digestivas persistentes deben ser evaluadas por un profesional de la salud, especialmente si se acompañan de señales de alarma.
Entre ellas se encuentran la baja de peso involuntaria, los vómitos persistentes, la dificultad para tragar, la anemia sin causa clara, el sangrado digestivo y el dolor abdominal importante. También es relevante informar al médico si existen antecedentes familiares de cáncer gástrico.
La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que exista cáncer, pero sí requiere evaluación médica.
La principal advertencia es que Helicobacter pylori puede pasar inadvertida durante años. Por eso, la detección oportuna y el tratamiento adecuado son herramientas importantes para reducir el riesgo asociado a esta infección.