El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que la ofensiva contra Irán está "prácticamente terminada", más de una semana después de que los ejércitos estadounidense e israelí lanzaran un ataque sorpresa sobre el país centroasiático.
"Creo que la guerra está prácticamente terminada", afirmó en una entrevista telefónica concedida a la cadena de televisión CBS, porque que "no les queda nada, no les queda nada en el sentido militar". "Se va a terminar muy rápido", subrayó.
En este sentido, el inquilino de la Casa Blanca detalló que "no tienen Armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea". "Sus misiles están destrozados, sus drones están siendo destruidos por todas partes, incluidas sus fábricas de drones", recalcó.
"Ya hemos ganado en muchos sentidos, pero no hemos ganado bastante", apuntó en un discurso posterior pronunciado en el complejo Trump de Doral, en Florida.
Asimismo, Trump celebró que la guerra está "muy adelantada con respecto al calendario previsto", días después de apuntar a que los ataques contra territorio iraní se prolongarían a un período de entre cuatro y cinco semanas.
El mandatario afirmó además que está "pensando en tomar el control" del estrecho de Ormuz, situado entre la península Arábiga e Irán y una de las principales rutas comerciales de combustible del mundo, y ha amenazado a Teherán si interfiere en esta vía navegable.
"Han disparado todo lo que tenían que disparar, y más les vale no intentar nada ingenioso o será el fin de ese país. Si hacen algo malo, sería el fin de Irán y nunca más se volvería a oír su nombre", sostuvo.
Trump ha justificado la necesidad de los bombardeos porque Irán "estaba preparado para atacar". "Iban a atacarnos en una semana. Seguro", recalcó. También existía riesgo de que Irán atacara a Israel, según el líder estadounidense: "Si no hubiéramos atacado con los B-2, Israel habría sido barrida", dijo en referencia a los bombardeos contra las intalaciones nucleares iraníes de junio de 2025.