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"Compra" gratis: surgen páginas web para estimular dopamina

En Corea del Sur han dado con un atajo para el deseo: comprar sin comprar. Eliges, haces el pedido, esperas algo que nunca llegará y, aun así, parte de la recompensa parece seguir ahí.

24horas.cl

Viernes 18 de septiembre de 2026

Buena parte de la vida cotidiana cabe ya en tu celular, hasta el punto de que salir de casa puede parecer un trámite prescindible. Basta con abrir una aplicación de reparto, elegir un restaurante, antojarse de algo y llegar hasta el momento de confirmar la compra.

Hasta ahí, nada raro. Salvo por una cosa: la comida no existe, no llegará nunca y, por suerte, tampoco la has pagado. Esa es la lógica de los llamados "sitios de dopamina", páginas y aplicaciones que imitan compras, pedidos e incluso pausas para fumar, pero eliminan el consumo real.

Por más distópico que suene, la idea ha ganado popularidad porque parte de un hábito bastante familiar: llenar un carrito, fantasear con una compra y disfrutar del proceso sin llegar a consumir nada.

En estas plataformas, ese impulso se lleva un paso más allá. Puedes recorrer el catálogo, escoger lo que quieras y completar un pedido que, en realidad, nunca existirá.

De una broma a una tendencia en expansión

Uno de los proyectos que impulsó la tendencia comenzó como una broma. Según recoge The New York Times, la surcoreana Park Seohyun, estudiante de ingeniería mecánica de 21 años, creó esta primavera "Food Never Arrives", un sitio falso de reparto de comida que calcula además cuánto dinero y cuántas calorías te has "ahorrado" al no pedir nada real. 

La ocurrencia empezó a circular por internet y pronto surgió un debate entre usuarios sobre si realmente servía para frenar las ganas de pedir comida.

El éxito no tardó en inspirar nuevas versiones. Entre ellas está FakeHaul, creada este verano por un ingeniero de Microsoft a imagen de Temu. En India, los desarrolladores Purvansh Parmar y Anshul Sharma crearon Food Never Comes, una variante que ofrece recetas reales de los platos que el usuario "pidió" sin llegar a pedir. Según contaron a The New York Times, su web ha superado los 2,7 millones de visualizaciones desde su lanzamiento en junio. 

A partir de ahí, el fenómeno se extendió más allá de la comida. Dopamine Shop, financiada con publicidad y desarrollada por el estudio estadounidense Fenwick Holdings, funciona como una tienda online en la que se pueden llenar carritos sin llegar a pagar. 

Gary Mortimer, catedrático de Marketing y Comportamiento del Consumidor en la Universidad Tecnológica de Queensland, explica en The Conversation que los artículos van desde una piedra de compañía de 99 céntimos hasta una supuesta "luna" de 99 millones de dólares.

La misma lógica ha llegado incluso a las pausas para fumar. En Damta World, creada por la desarrolladora Ko Seojin, los usuarios "encienden" un cigarrillo animado y pueden intercambiar mensajes efímeros con otros fumadores virtuales durante su descanso. Ko aseguró a The New York Times que el sitio recibe 150.000 visitas mensuales y que algunos usuarios han terminado haciéndose amigos en la vida real.

¿Por qué resulta tan atractivo fingir que se compra o se come?

Una posible explicación apunta a procesos relacionados con la dopamina, una sustancia implicada, entre otras funciones, en la motivación y el aprendizaje relacionado con las recompensas. Mortimer explica que estos sitios reproducen buena parte del ritual de compra y se detienen justo antes de recibir lo adquirido.

Pero eliminar ese último paso no significa que desaparezca el comportamiento que lo precede. La psicóloga Gabrielle Schreyer-Hoffman, consultada por Mashable, explica que los usuarios buscan recrear parte de la sensación asociada a comprar o pedir comida sin completar la compra, aunque siguen repitiendo la conducta que activa ese impulso.

Gary Mortimer, catedrático de Marketing y Comportamiento del Consumidor en la Universidad Tecnológica de Queensland, explica en The Conversation que los artículos van desde una piedra de compañía de 99 céntimos hasta una supuesta "luna" de 99 millones de dólares.

La misma lógica ha llegado incluso a las pausas para fumar. En Damta World, creada por la desarrolladora Ko Seojin, los usuarios "encienden" un cigarrillo animado y pueden intercambiar mensajes efímeros con otros fumadores virtuales durante su descanso. Ko aseguró a The New York Times que el sitio recibe 150.000 visitas mensuales y que algunos usuarios han terminado haciéndose amigos en la vida real.

La otra cara: publicidad personalizada

Y hay un coste menos visible. Muchas de estas plataformas son gratuitas y se financian con publicidad. Mortimer advierte de que las cookies y el historial de navegación pueden utilizarse para personalizar anuncios. 

Así, una compra ficticia puede no vaciar la cuenta bancaria, pero sí aportar información valiosa sobre lo que el usuario desea.

Entre herramienta contra la compra impulsiva, entretenimiento y reflejo de una cultura digital muy marcada por el consumo, los sitios de dopamina convierten el deseo en un producto en sí mismo. El paquete no llega, la cena tampoco, pero el impulso permanece. Y quizá ahí esté el verdadero gancho: no tanto en obtener algo, sino en seguir alimentando el deseo.