Pablo Osses, académico del Instituto de Geografía de la Universidad Católica, reconoció estar "tremendamente preocupado" respecto a lo que pueda ocurrir en la región Metropolitana de Santiago de cara al nuevo sistema frontal y la posibilidad de aluviones.
En entrevista con el Canal 24 Horas, el experto sostuvo que lo ocurrido en San Carlos de Apoquindo es solo una parte de las zonas que, en caso de una nueva lluvia, podría generar complicaciones en la ciudad.
"Yo estoy tremendamente preocupado, de verdad, porque todavía nos quedan dos cuencas que no se han activado", aseguró.
Osses comentó que en la otra ocasión la emergencia sucedidó en San Carlos de Apoquindo, pero "al lado está la de Aguas de Ramón y la quebrada de Macul. Entonces, si viene un sistema un poquito más cálido, la isoterma va a subir y caerá agua líquida en zonas donde la última vez cayó agua sólida, que se quedó. Pero si cae agua líquida en esas alturas, el área de captación es mucho más grande".
Cómo evitar emergencias como lo de San Carlos de Apoquindo
El académico sostuvo que la problemática radica en que diversas avenidas fueron construidas sobre zonas que, geográficamente, corresponden a quebradas.
"Como decimos acá en Chile, hay que entrar a picar, porque hay que rediseñar los ejes viales, que en general todos bajan por Larraín, Bilbao, General Blanche o Camino El Alba; descienden por donde iban las quebradas históricamente", describió.
Osses enfatizó que "fueron pavimentadas y levantadas al hacer la calle".
"Tendríamos que empezar a pensar, de aquí a cinco años, en que todos esos ejes tengan una doble función: viales y, en casos extremos, sean ellos los canales conductores de estas crecidas. Es más barato limpiar una calle que recuperar una casa", sentenció.