Una organización integrada por policías, civiles y el exfiscal Vinko Fodich, convirtió el piso -1 de un edificio residencial en el barrio universitario de Santiago en un falso cuartel policial. La investigación apunta a que el objetivo era secuestrar y exigir millonarios pagos a comerciantes chinos vinculados familiarmente al "Clan Chen".
Una puesta en escena casi perfecta
Para que las víctimas creyeran que estaban ante una detención legal, los captores cuidaron cada detalle del recinto:
Símbolos e identificación institucional: Dispusieron carpetas blancas de cartón con el logo de la PDI impreso en letras azules, con tazones de cerámica y timbres de goma con la leyenda en inglés "Confidencial" para validar documentos falsos.
Tecnología e iluminación: Instalaron una mesa de reuniones gris con computadores Apple, cámaras fotográficas montadas sobre trípodes y una mampara de vidrio que dejaba ver salas contiguas con escritorios y computadores, simulando una central de operaciones.
La fachada del FBI y el cuadro de Donald Trump
Para elevar el nivel de intimidación y justificar una supuesta amenaza de extradición a Estados Unidos, la banda incorporó elementos de agencias norteamericanas. En la sala montaron un pendón publicitario amarillo con las siglas "FBI", un cuadro con la foto de Donald Trump y colgaron del techo un televisor que transmitía en bucle un reportaje con el logo de la agencia estadounidense.
El montaje incluyó además a un civil chileno vestido con una supuesta chaqueta corporativa del FBI, quien hablaba exclusivamente en inglés y exigía a las víctimas "look me, look my eyes" para infundir temor, señalan fuentes de la investigación.

El "organigrama criminal" y el nexo con el Clan Chen
Uno de los elementos clave de la extorsión dentro del falso cuartel era una pizarra blanca metálica con ruedas. Al voltearla, los secuestradores exhibían a los hermanos Mingkai Fu y Mingxia Fu un diagrama visual con fotografías impresas de ellos, de sus familiares y de la cúpula del "Clan Chen".
Las víctimas no estaban imputadas como líderes de la mafia, pero Mingxia Fu es pareja de Yongjie Chen, sindicado por las autoridades como uno de los operadores clave del Clan Chen, una red criminal dedicada al lavado de activos y contrabando en la Zofri.

Aprovechando este nexo directo y que el abogado Vinko Fodich representaba a dicho clan, los secuestradores usaron las fotos de la red para simular una megacausa penal contra las víctimas. Amenazaban con que la PDI y el FBI los extraditarían, exigiendo $300 millones en efectivo para "borrar" los antecedentes y favorecer su situación judicial.

Balizas en la calle
Para rematar la puesta en escena y disipar cualquier duda sobre la veracidad del recinto, la agrupación contó con la colaboración de detectives activos.
En la vía pública —justo frente a la entrada del edificio de calle José Miguel Carrera— mantuvieron estacionado un vehículo policial real con una baliza azul encendida en el parabrisas. La señal luminosa era activada en el instante exacto en que las víctimas eran ingresadas al inmueble, asegurando que creyeran que se trataba de un procedimiento oficial.