Las tarjetas de crédito no bancarias, emitidas por casas comerciales y otros actores fuera de la banca, cerraron junio de 2026 con una cartera de $1.066.975 millones, el nivel más alto de la serie de los nueve emisores vigentes. El monto creció 18,3% en doce meses, un año antes avanzaba 11,6%, y acumula siete meses consecutivos por sobre el billón de pesos.
Según el informe no bancario de Sheriff, la morosidad de 90 días o más retrocedió a 10,33% desde el 10,60% de mayo, cortando cinco meses seguidos de alzas. La baja, sin embargo, es de porcentaje y no de pesos: como la cartera creció más rápido, la deuda impaga pesa menos en el total, aunque en monto llegó a $110.171 millones, 28,4% más que un año atrás.
El crecimiento se concentra en los actores más nuevos del mercado. Tres de los nueve emisores vigentes comenzaron a reportar a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) después de 2019 y hoy explican el 29,3% del total, desde el 24,6% de hace un año; solo esos tres aportan 10,1 de los 18,3 puntos de crecimiento anual.
Por eso la cartera agregada se ubica 36,4% sobre diciembre de 2019, pero esa comparación mezcla bases: los seis emisores que ya reportaban entonces crecen 10,9% en doce meses y siguen 3,6% por debajo del nivel prepandemia.
“El crédito no bancario lleva más de un año creciendo y hoy está en su punto más alto. Eso no es malo en sí mismo: muchas personas que la banca no atiende se financian por esta vía. Lo que hay que mirar es si la capacidad de pago acompaña ese ritmo”, señala Vicente Cruz Infante, CEO de Sheriff.
En un año, la mora total, la parte de la cartera con algún atraso, subió de 13,97% a 14,61%, aunque sigue bajo el 15,46% de diciembre de 2019, antes de la pandemia. El alza se concentra en la deuda más antigua: la que lleva entre seis meses y un año sin pagarse pasó de 6,42% a 7,17% de la cartera. Los atrasos más recientes, en cambio, bajaron levemente: los de menos de 30 días quedaron en 1,90% y los de 30 a 89 días, en 2,39%.
La distancia con el sistema bancario sigue siendo amplia. La morosidad de 90 días o más del crédito de consumo bancario fue de 2,50% en junio, según cifras de la CMF: la del crédito no bancario equivale a 4,1 veces esa cifra.
El mercado también se concentró en menos usuarios. Los plásticos vigentes cayeron 2,8% en doce meses, hasta 2.402.504, mientras las tarjetas con operaciones subieron 2,6% a 1.040.318: la tasa de uso pasó de 41,0% a 43,3%. Sobre esa base más acotada, la deuda promedio por tarjeta activa llegó a $1.025.623, un alza de 15,3% interanual, y las operaciones del mes sumaron $208.874 millones, 23,7% más que en junio de 2025.
"Hay menos plásticos, pero más deuda en cada uno: cada tarjeta que se usa carga hoy 15,3% más que hace un año. Cuando la deuda por tarjeta sube tan rápido, el riesgo no aparece de inmediato; llega meses después. El desafío del segundo semestre no es colocar más, sino evaluar bien a quién", concluye Cruz.
Cifras de los nueve emisores de tarjetas de crédito no bancarias vigentes a junio de 2026 según la CMF; la serie histórica suma a esos mismos emisores. Variaciones nominales.