La cerveza sigue siendo uno de los brebajes más consumidos tanto en Chile como en el mundo, considerando sus valores y, en comparación a otras preparaciones, menor cantidad de grados que permiten "disfrutar más".
En 2024, la Asociación de Cerveceros de Chile comentó que, en promedio, las personas en el país consumen cerca de 57 litros al año.
Asimismo, en los últimos 15 años, la ingesta creció en un 50%, permitiendo aportar un 1,6% a la actividad económica nacional, según cifras actualizadas al 2025.
Bajo ese escenario, las diversas marcas del rubro buscan estar adaptándose a los diferentes estilos y gustos de la ciudadanía, de la mano con los cambios en las tendencias de estas.
Asbjørn Gerlach, de origen alemán y uno de los cerebros detrás de Kross, explicó a 24horas.cl que "la industria cervecera tiene que cuestionarse y adaptarse. No basta con seguir haciendo lo mismo de siempre".

"Hay que abrirse a nuevas ocasiones de consumo, otros productos, otros ingredientes y nuevas propuestas que respondan a consumidores más conscientes y diversos. Las cervezas tradicionales siempre tendrán un espacio, pero las marcas que no sean capaces de reinventarse probablemente perderán relevancia en el tiempo", aseguró.
Gerlach comentó que "hoy el consumidor cervecero chileno es mucho más curioso y exigente que hace 10 años. Lo vemos directamente en los Kross Bar: antes la mayoría buscaba algo muy tradicional —'una rubia y una negra'—, mientras que hoy llegan preguntando qué hay de nuevo. Hay una búsqueda constante por experiencias distintas, sabores diferentes y propuestas que los saquen de la zona de confort".
"Hay una tendencia hacia un consumo más moderado"
El empresario cervecero destacó que actualmente el gran desafío es "equilibrar innovación, experiencia y cercanía con nuevos consumidores", sobre todo tras advertir una tendencia que se está consolidando: menor consumo.
"Claramente hay una tendencia hacia un consumo más moderado, donde las personas van a tomar menos alcohol. Frente a eso, la industria tiene dos caminos: innovar o competir principalmente por precio, algo que ya se ha visto con mucha fuerza en el retail post pandemia", sostuvo.

Para el experto, "en otros mercados ya existen cervezas con ingredientes vinculados al bienestar, como vitaminas, fibra, proteína o componentes asociados a la salud cognitiva y mental. La cerveza también tiene que abrirse a competir en esos espacios y adaptarse a nuevas necesidades de consumo. Entonces, más que 'tomar mejor', el futuro pasa por ofrecer productos más innovadores, diversos y relevantes para un consumidor cada vez más consciente".
La marca no ha quedado afuera de las modificaciones: "Nosotros también nos estamos cuestionando todo: cómo trabajamos, qué metodologías usamos, y qué capacidades debemos tener para enfrentar este escenario tan exigente y con mucha incertidumbre".
En ese escenario, enfatizó que la marca se ha sumado a incorporar diferentes sabores. De hecho, lanzaron su Hazy IPA, incluyendo sabores de "mango, maracuyá, cítricos, muy intensas, pero con poco amargor en comparación a una IPA tradicional, más equilibradas y con un final levemente dulce".
"Estamos remodelando la forma de trabajar en innovación, y discutiendo cuánto tiempo dedicar a desarrollo de productos —que muchas veces responde a pedidos comerciales— versus cuánto tiempo dedicar a explorar, investigar tendencias e ingredientes nuevos", sentenció.