El acceso a medicamentos en zonas rurales y apartadas representa un desafío debido a la falta de farmacias y profesionales disponibles. Frente a este escenario, países como Estados Unidos y Canadá han desarrollado modelos de telefarmacia, que permiten mantener puntos de atención conectados con un químico farmacéutico que supervisa los procesos a distancia.
Este sistema utiliza herramientas audiovisuales y tecnológicas para que un farmacéutico pueda revisar recetas, verificar medicamentos y orientar a los pacientes sin estar físicamente en el establecimiento.
En el punto de atención puede trabajar personal técnico, mientras el profesional supervisa las operaciones de manera remota. Si ocurre una falla de conexión que impide garantizar esa supervisión, la dispensación debe suspenderse.
Los modelos internacionales
En Dakota del Norte, Estados Unidos, existen farmacias remotas conectadas con una farmacia central. El personal técnico atiende presencialmente, mientras un farmacéutico supervisa los procedimientos mediante sistemas audiovisuales.
En Terranova y Labrador, Canadá, este modelo permite mantener servicios farmacéuticos en hospitales y centros de comunidades rurales que no cuentan regularmente con un profesional en sus instalaciones.
Ambas experiencias funcionan bajo requisitos de autorización y protocolos de seguridad.
¿Podría implementarse en Chile?
La experiencia internacional cobra relevancia en medio de la discusión del proyecto de ley que busca modificar los requisitos para dirigir farmacias en Chile. La iniciativa, impulsada por el diputado Diego Vergara (PR), plantea ampliar quiénes pueden asumir esa función, argumentando que los costos de operación dificultan la apertura de establecimientos en zonas de baja demanda.
En este contexto, la especialista en sistemas de ingeniería sanitaria y directora de Clínica FC, Bonie Amaro, plantea que la tecnología permite explorar alternativas sin eliminar la supervisión profesional.
“Hoy contamos con herramientas de automatización, trazabilidad y comunicación remota que permiten explorar modelos de supervisión farmacéutica distintos de la presencia física permanente”, señala.
Su implementación, sin embargo, también presenta desafíos, como el contar con protocolos claros que resguarden la seguridad de los pacientes y definan las responsabilidades del personal en terreno y del profesional a distancia.