Aunque la exposición a la radiación suele asociarse con trabajos en centrales nucleares o centros médicos, un estudio científico identificó a dos profesiones que registraron las mayores proporciones de muertes por cánceres.
La investigación, publicada el 17 de agosto de 2026 en la revista JAMA Internal Medicine, examinó casi 13 millones de certificados de defunción de Estados Unidos correspondientes al período entre 2020 y 2024.
¿Qué encontró el estudio?
El análisis incluyó 503 ocupaciones, entre ellas alrededor de 14 mil pilotos y 7 mil auxiliares de vuelo. Los resultados situaron a estos últimos en el primer lugar, seguidos por los pilotos, por la proporción de fallecimientos atribuidos a cánceres considerados relacionados con la radiación.
De acuerdo con los resultados, el 6,9% de las muertes registradas entre los auxiliares de vuelo correspondió a cánceres relacionados con la radiación. Entre los pilotos, esta proporción alcanzó el 6,7%.
En comparación, estos cánceres representaron cerca del 5% de las muertes en la población trabajadora utilizada como referencia.
Los investigadores también ajustaron sus resultados por factores como la edad al morir, el sexo, la raza, el origen étnico, el nivel educacional y el estado civil. Tras este análisis, estimaron que las probabilidades de morir por un cáncer relacionado con la radiación eran aproximadamente un 50% mayores entre los auxiliares de vuelo y un 36% mayores entre los pilotos, en comparación con la población trabajadora de referencia.

Entre los cánceres evaluados se encontraban los de mama, próstata, tiroides y sistema nervioso central, además de la leucemia, el linfoma, el mieloma múltiple y el melanoma, entre otros.
Ambas ocupaciones presentaron una mayor mortalidad por cáncer de mama, próstata y del sistema nervioso central, además de melanoma. En el caso de los pilotos, también se observó una mayor mortalidad por leucemia.
El patrón fue distinto para los cánceres no clasificados como relacionados con la radiación, cuyas tasas de mortalidad fueron similares a las de otros trabajadores.
¿Por qué pilotos y auxiliares de vuelo estarían más expuestos?
Una de las principales hipótesis apunta a la radiación cósmica, que procede del espacio y llega a la Tierra. Aunque la atmósfera actúa como una barrera protectora, la exposición aumenta a grandes altitudes, como aquellas en las que operan los aviones comerciales.
Por este motivo, los pilotos y auxiliares de vuelo pueden acumular dosis de radiación ionizante durante sus jornadas laborales, especialmente cuando pasan muchas horas en el aire a lo largo de varios años.
Según antecedentes citados por la Escuela de Medicina de Harvard, la exposición anual estimada de las tripulaciones aéreas estadounidenses se sitúa entre 3 y 6 milisieverts, dependiendo de factores como las rutas de vuelo.
Para dimensionar esta diferencia, la estimación citada para un pasajero que realiza diez viajes de ida y vuelta dentro de Estados Unidos al año es de aproximadamente 0,4 milisieverts de radiación cósmica.
La comparación permite entender por qué la exposición ocupacional de las tripulaciones puede ser considerablemente mayor que la de quienes viajan de manera ocasional. Sin embargo, estas cifras son estimaciones y no representan mediciones individuales de cada trabajador o pasajero.

¿Qué pasó con los trabajadores de centrales nucleares?
Los técnicos nucleares ocuparon el duodécimo lugar en la clasificación de mortalidad por cánceres asociados a la radiación. En tanto, los mecánicos y montadores de aeronaves no mostraron el mismo patrón observado entre pilotos y auxiliares de vuelo.
Sin embargo, estos resultados no prueban que la radiación cósmica explique las diferencias encontradas.
Entonces, ¿volar aumenta el riesgo de cáncer de los pasajeros?
El estudio analizó la mortalidad según la ocupación, por lo que sus resultados no permiten determinar el riesgo de cáncer de los pasajeros ocasionales.
Además, no se midió la exposición acumulada individual ni se pudo establecer cuánto influyeron otros factores, como los turnos irregulares y los cambios de horario. Por ello, los hallazgos no demuestran que la radiación sea la causa directa de las diferencias observadas.