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Sobredosis de risperidona y varicela sin tratar: Contraloría detecta fallas en residencia de NNA

El informe también detectó hacinamiento, déficit de cuidadoras y problemas de seguridad en el recinto Antay, administrado por Fundación Creeser y supervisado por Mejor Niñez de Antofagasta.

24horas.cl

Frontis de la Contraloría y niños jugando fútbol en una residencia

Jueves 22 de octubre de 2026

La Contraloría Regional de Antofagasta detectó graves deficiencias en la atención de niños, niñas y adolescentes de la Residencia de Protección para Lactantes y Preescolares Antay, administrada por la Fundación Creeser y supervisada por el Servicio Mejor Niñez.

El Informe Final N° 452 de 2026, elaborado tras una fiscalización realizada el 14 de mayo, constató problemas en la administración de medicamentos, falta de personal, hacinamiento, riesgos para la seguridad de los residentes e irregularidades administrativas.

Sobredosis de risperidona y varicela sin tratamiento

Entre los hallazgos más graves, Contraloría constató que un niño debió ser hospitalizado tras recibir una dosis única de 6 mililitros de risperidona, en lugar de las 6 gotas indicadas por su médico tratante.

El informe también detectó que otro residente estuvo dos días consecutivos sin recibir su tratamiento con risperidona debido a que el medicamento no estaba disponible en la residencia.

A estos casos se suma el de un niño diagnosticado con varicela que no recibió el tratamiento indicado por un servicio de urgencia el 13 de mayo de 2026. Al día siguiente, cuando se realizó la fiscalización, la prescripción aún no se había cumplido.

Niño con varicela - Imagen referencial

Tras esa situación, el menor fue trasladado a un centro asistencial, donde recibió una nueva evaluación médica y un tratamiento distinto.

La revisión también identificó demoras en la atención de un niño que sufrió una lesión e inflamación en un dedo mientras jugaba con una pelota. En otro caso, la falta de registros precisos impidió verificar la oportunidad de la atención médica de una niña que sufrió una fractura en el pie.

Según Contraloría, la residencia no contaba con un sistema actualizado y consolidado para controlar los medicamentos, las dosis y los horarios de administración. Además, las carpetas médicas estaban incompletas o desorganizadas y los muebles donde se guardaban los fármacos no tenían llave.

Hacinamiento y déficit de cuidadoras

La fiscalización constató que la residencia atendía a 21 niños, niñas y adolescentes, pese a contar con 15 plazas autorizadas. Seis de esos ingresos adicionales correspondían a situaciones de urgencia dispuestas por tribunales de familia.

Las condiciones observadas incluían hasta nueve menores en un mismo dormitorio y camas de dimensiones reducidas instaladas directamente en el piso.

A esto se sumó el déficit de cuidadoras de trato directo. En cuatro de los cinco turnos revisados no se cumplía con la dotación mínima exigida para atender a los residentes.

Además, Contraloría detectó que 13 trabajadores, entre personal de aseo, educadoras, técnicos en enfermería y manipuladoras de alimentos, no tenían en sus carpetas todos los antecedentes requeridos para acreditar oportunamente su idoneidad antes de ser contratados o comenzar sus funciones.

Residencia Antay de Antofagasta - Fundación Creeser

El informe precisó que ninguno de esos trabajadores registraba inhabilidades para desempeñarse con menores de edad o por maltrato relevante.

Por estos hechos, la Dirección Regional de Mejor Niñez deberá instruir un procedimiento disciplinario para determinar las eventuales responsabilidades administrativas.

Fallas de seguridad y un niño sin acceso a educación

El informe también identificó problemas en las condiciones de habitabilidad e infraestructura del recinto. Entre ellos, duchas sin agua caliente, inodoros sin anclaje al piso, luminarias rotas, muros deteriorados y bodegas con acumulación de donaciones y escombros.

En materia de seguridad, se detectaron escaleras sin pasamanos o con superficies antideslizantes deterioradas, perfiles metálicos con aristas expuestas y tableros eléctricos de fácil acceso para los residentes. También se observaron deficiencias en el resguardo de un cilindro de gas y extintores despresurizados o sin señalización.

La residencia, además, no contaba con autorización sanitaria para su servicio de alimentación y las instalaciones de gas carecían del certificado de inspección periódica correspondiente.

En el ámbito educacional, un niño permaneció 145 días corridos sin matrícula ni acceso a una oferta educativa desde su ingreso, el 11 de marzo de 2026. El informe señala que fue incorporado a un Aula Hospitalaria el 3 de agosto de ese año.

La fiscalización también observó cambios sin justificación técnica o nutricional en la minuta de alimentación y mobiliario insuficiente o deteriorado en el comedor.

Residencia operó 20 meses sin convenio vigente

En materia administrativa, Contraloría constató que la residencia funcionó durante 20 meses consecutivos sin un convenio vigente, luego de que el anterior venciera en septiembre de 2024.

Para mantener el servicio, la Dirección Regional de Mejor Niñez recurrió a 20 resoluciones de urgencia sucesivas, mediante las cuales se asignaron $651.169.587 entre octubre de 2024 y mayo de 2026.

El organismo advirtió que el uso reiterado de este mecanismo excedió su carácter excepcional y transitorio, al mantener la prestación sin un convenio vigente durante casi dos años.