La destrucción de parte de un establecimiento educacional y los daños registrados en Requínoa dan cuenta de la intensidad del tornado que afectó a la zona. El fenómeno fue categorizado preliminarmente como EF-2, una clasificación que contempla vientos estimados de entre 179 y 218 km/h y que puede provocar daños considerables en viviendas e infraestructura.
Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O'Higgins, explicó que la categorización de estos fenómenos se basa principalmente en los daños observados, debido a que su velocidad no siempre puede medirse directamente.
En ese sentido, el especialista destacó que el tornado de Requínoa dejó consecuencias de mayor magnitud que otros eventos registrados anteriormente, especialmente por la destrucción que provocó en parte de un colegio.
“Los daños son bastante graves y por eso mismo la Dirección Meteorológica lo cataloga como EF2”, señaló.
¿Qué daños puede provocar un tornado EF2?
La escala Fujita mejorada (EF) permite clasificar los tornados según los daños que ocasionan en estructuras, viviendas, árboles y otras infraestructuras.
En el caso de un tornado EF2, los vientos estimados oscilan entre 179 y 218 km/h, una intensidad capaz de provocar daños estructurales importantes.
Entre sus principales efectos se encuentran:
- Destrucción de techos de viviendas sólidas.
- Desprendimiento de techumbres y daños importantes en edificios.
- Destrucción de viviendas móviles o desplazamiento completo de estas.
- Daños severos en estructuras y caída de árboles.
- En determinados casos, descarrilamiento de vagones de tren.
La categoría EF2 corresponde a un tornado de intensidad considerable, cuyos efectos pueden comprometer seriamente la seguridad de las personas y la infraestructura.
¿Podría el tornado de Requínoa ser de una categoría superior?
Aunque la clasificación preliminar corresponde a un EF2, Valenzuela planteó que los daños observados podrían incluso hacer pensar en una intensidad mayor.
“Yo incluso pensaría en un EF-3”, comentó, aunque precisó que es necesario realizar una evaluación en terreno antes de establecer una conclusión definitiva.