Durante octubre, la sensibilización sobre el cáncer de mama vuelve a poner en primer plano la importancia de realizar controles preventivos, reconocer factores de riesgo y consultar oportunamente ante posibles señales de alerta. Sin embargo, la preparación no termina ahí: también implica considerar qué ocurre si, pese a esas medidas, se confirma la enfermedad.
Sus efectos pueden extenderse mucho más allá de la atención médica y modificar durante meses —o incluso años— la rutina y las prioridades de una familia. Traslados, cuidados especializados, cambios en la alimentación, adaptaciones en el hogar o una reorganización de las responsabilidades son parte de los desafíos que pueden surgir durante el tratamiento y la recuperación.
La preocupación financiera ante un diagnóstico de cáncer
La dimensión económica también preocupa a los chilenos. Según el estudio MetLife LatAm 2026, “EITS: Democratizando el acceso a la protección”, un 58% menciona entre sus principales inquietudes recibir un diagnóstico cuyo tratamiento no pueda costear, mientras que un 48% teme convertirse en una carga financiera para sus seres queridos.
Frente a este escenario, contar con un seguro puede entregar un respaldo económico adicional para enfrentar gastos imprevistos y dar mayor margen a las familias para decidir cómo distribuir sus recursos. Esto cobra especial relevancia porque no todos los costos que surgen durante una enfermedad están asociados directamente a una prestación médica.
“Un problema de salud puede convertirse rápidamente en un problema financiero. Por eso, cuando hablamos de democratizar la protección no se trata solo de ampliar el acceso a un seguro, sino también de hacerlo más simple de entender y más cercano a las necesidades reales de las personas. El desafío es que protegerse sea una decisión que pueda tomarse con anticipación y no recién cuando aparece una enfermedad”, señala Gabriel Maiza, gerente de Productos y Experiencia de Clientes de MetLife Chile.
Cáncer360: un seguro contra el cáncer con apoyo de libre disposición.
Con ese objetivo, MetLife Chile desarrolló Cáncer360, una solución que busca acompañar antes, durante y después de enfrentar la enfermedad, combinando herramientas de prevención, apoyo económico y acceso a orientación en salud y bienestar.
Entre sus componentes, incluye información sobre autocuidado y factores de riesgo asociados a cánceres de alta incidencia en el país, como mama, próstata, gástrico y colorrectal.
“Una enfermedad como el cáncer puede generar necesidades muy distintas en cada persona y su familia, muchas de las cuales van más allá del tratamiento médico. Por eso, Cáncer360 entrega un apoyo económico de libre disposición, para que cada asegurado pueda decidir cómo utilizar esos recursos según su propia realidad. Buscamos ofrecer flexibilidad y acompañamiento en un momento en que las prioridades pueden cambiar rápidamente”, agrega Maiza.
Ese monto puede destinarse no solo a gastos vinculados al tratamiento, sino también a traslados, cuidados, procedimientos de recuperación, adaptaciones en el hogar o compromisos familiares, entre otras necesidades que puedan surgir en esta etapa.
Junto con el componente económico, Cáncer360 incorpora acceso a MetLife Orienta, el ecosistema de salud y bienestar de la compañía que permite conectarse de manera remota con profesionales de distintas áreas.
La plataforma contempla más de 10 especialidades y servicios, entre ellos medicina general, psicología, nutrición, kinesiología y asesoría deportiva, sumando orientación para el bienestar físico y emocional.