Según National Geographic, hay modelos meteorológicos internacionales que detectaron una alteración excepcional en el vórtice polar durante los primeros días de noviembre de 2026. Y es que esta anomalía podría desencadenar un calentamiento súbito estratosférico con capacidad de modificar el comportamiento de las tormentas en Europa.
El evento ocurre a 30 kilómetros de altitud sobre el Polo Norte. En esa zona, las temperaturas pueden elevarse hasta 50 °C en pocos días, frenando los vientos que habitualmente retienen el aire helado en el Ártico.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (NOAA) emitió un aviso formal el 31 de octubre confirmando la tendencia. La anomalía radica en su fecha: este fenómeno suele manifestarse en pleno invierno y no antes de su inicio formal.

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Desde el servicio meteorológico británico, Met Office, precisaron la mecánica técnica: "El vórtice puede desplazarse, deformarse o incluso dividirse, favoreciendo alteraciones en la corriente en chorro". Este cambio desvía el flujo de vientos que regula el ingreso de frentes a la península ibérica.
Los cálculos preliminares indican que el impacto atmosférico residual podría extenderse por hasta dos meses. No obstante, los organismos técnicos aclaran que esto no garantiza ocho semanas consecutivas de temporales o nevadas en España.
El desenlace en superficie dependerá de si la perturbación logra acoplarse con la troposfera. Dicho proceso determinará la posición final de los bloqueos de alta presión y la trayectoria definitiva de las borrascas atlánticas.