Un nuevo informe del World Resources Institute reveló que la deforestación global disminuyó en 2025, marcando uno de los niveles más bajos de la última década. Sin embargo, el avance convive con una amenaza creciente: los incendios forestales, cada vez más intensos debido al cambio climático. Según el análisis anual, la pérdida total de cobertura arbórea no superó los 26 millones de hectáreas, lo que representa una caída del 14% respecto al año anterior.
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Un respiro para los bosques tropicales
Uno de los datos más positivos del reporte es la reducción en la pérdida de bosques tropicales primarios, que cayó un 36% en comparación con el récord del año anterior. Este avance se explica, en gran parte, por políticas de protección ambiental en países clave.

“Un buen año es un buen año, pero necesitamos que lo sean todos si queremos conservar los bosques tropicales”, advirtió el investigador Matt Hansen.
Brasil lidera la recuperación
El caso más destacado es Brasil, donde la deforestación cayó un 41%, alcanzando su nivel más bajo desde que existen registros modernos. El informe atribuye este avance a las políticas ambientales impulsadas por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que incluyen:
- Reactivación de programas contra la deforestación
- Mayor fiscalización
- Aumento de multas por delitos ambientales
Otros países como Malasia y Colombia también mostraron avances gracias a restricciones agrícolas y mayor protección de territorios indígenas.
Incendios forestales: el gran enemigo
Pese a estos avances, el informe advierte que los incendios forestales siguen siendo uno de los principales motores de pérdida de bosques. En 2025, el fuego consumió cerca de 11 millones de hectáreas, un área similar al tamaño de Cuba. Los científicos apuntan directamente al cambio climático, que está:
- Aumentando la frecuencia de incendios
- Intensificando su magnitud
- Generando condiciones más secas y calurosas
Un punto de no retorno
El riesgo no es menor. Los bosques podrían dejar de ser sumideros de carbono, es decir, aliados contra el calentamiento global, y convertirse en emisores netos de CO₂ si continúan los incendios y la tala. De hecho, otro informe citado por el instituto indica que los bosques hoy absorben sólo una cuarta parte del carbono que captaban anteriormente.
Meta 2030: lejos de cumplirse
Más de 140 países se comprometieron a detener y revertir la deforestación para 2030, pero los datos actuales muestran que la pérdida de bosques sigue siendo un 70% superior a lo necesario para cumplir ese objetivo. “Es un desafío enorme, pero algunos países han demostrado que las políticas adecuadas pueden generar cambios rápidos”, explicó Elizabeth Goldman, co-directora del Global Forest Watch, a Reuters.
No todos los países muestran mejoras. En Indonesia, la pérdida de bosques aumentó un 14%, impulsada por la expansión agrícola y minera. En tanto, Canadá vivió una de sus peores temporadas de incendios forestales, con más de 4 millones de hectáreas quemadas, mientras que olas de calor extremas también afectaron al sur de Europa.

Plantaciones: una solución con riesgos
El informe también cuestiona algunas estrategias consideradas “sustentables”, como las plantaciones forestales. Expertos advierten que estos bosques secundarios:
- Son más inflamables
- Arden con mayor intensidad
- No reemplazan el valor ecológico de los bosques nativos
Este fenómeno se ha observado en países como el nuestro, donde grandes incendios han afectado plantaciones en los últimos años.
Un avance frágil
Aunque la caída en la deforestación global es una señal positiva, los expertos coinciden en que se trata de un avance frágil. Las cifras pueden cambiar rápidamente si no se mantienen políticas sostenidas y acciones concretas frente al cambio climático. El desafío, concluyen los investigadores, no es sólo reducir la pérdida de bosques, sino asegurar que estos puedan seguir cumpliendo su rol clave en el equilibrio climático del planeta.