Las personas con movilidad reducida pueden tardar hasta un 40% más en realizar un mismo recorrido por Santiago, lo que representa entre 15 y 20 minutos adicionales de viaje, según una medición del Centro Avanzado de Transporte, Logística y Competitividad Económica (CATLEC).
El estudio comparó los desplazamientos de personas con y sin movilidad reducida para identificar las dificultades que enfrentan al usar el transporte público y caminar por la ciudad.
Buses, veredas y estaciones: las principales barreras
Los resultados mostraron que subir y bajar de los buses, llegar a los paraderos y transitar por veredas en mal estado puede aumentar los tiempos de viaje.
"Quienes utilizaron buses enfrentaron mayores barreras y, por tanto, mayores tiempos de subida y de bajada del vehículo", explicó Sebastián Raveau, investigador de CATLEC y académico de la Universidad Católica.
Persona con discapacidad esperando un bus del transporte público - Agencia Uno
Las dificultades también varían según la discapacidad. Las personas con menor grado de visión tienden a preferir el Metro, mientras que algunos participantes con discapacidad física optaron por los buses.
Sin embargo, Patricia Galilea, investigadora de CATLEC y académica de la UC, advirtió que también existen barreras relacionadas con el comportamiento de los pasajeros.
"El resto de los pasajeros no le daban prioridad para utilizar los asientos o espacios reservados", señaló sobre la experiencia de personas con discapacidad física.
"Las calles tienen muchas veces obstáculos"
Los propios participantes describieron problemas que enfrentan durante sus desplazamientos cotidianos.
Julio César Ibarra Villalobos, usuario de silla de ruedas y presidente fundador de la Fundación Sillas en Movimiento, apuntó a quienes ocupan los ascensores del Metro sin necesitarlos y a la falta de respeto por los espacios preferentes.
Persona usando muletas caminando hacia un ascensor del Metro de Santiago - Agencia Uno
Por su parte, Cristopher Martínez, participante con discapacidad visual, destacó la ayuda que recibió durante el recorrido, pero advirtió sobre las dificultades para orientarse en las calles.
"Las calles tienen muchas veces obstáculos, no hay mucho piso podotáctil", comentó. Este pavimento tiene relieves que ayudan a las personas con discapacidad visual a orientarse al caminar.