El fenómeno de El Niño, descrito como un “Súper Niño”, está intensificando las tormentas en la zona central del país y encendiendo las alertas por sus efectos sobre la agricultura, en un escenario que podría repercutir también en el precio de los alimentos.
El aumento de las lluvias y la caída de granizo durante la primavera están generando complicaciones adicionales para los productores agrícolas, que ya enfrentaron daños por las inundaciones registradas durante el invierno.
Entre los principales efectos, según detalló Bloomberg, se encuentran los retrasos en la siembra de maíz y otros cultivos, las interrupciones temporales en las cosechas de hortalizas y daños localizados en la fruta. Estas condiciones podrían afectar el desarrollo de la producción y elevar los costos que enfrentan los agricultores.
El impacto preocupa especialmente por las posibles consecuencias que una menor disponibilidad de productos agrícolas o mayores gastos de producción podrían tener sobre los precios que pagan los consumidores.
¿Cómo influye el "Súper Niño" en las tormentas?
El fenómeno está debilitando el sistema de alta presión que habitualmente mantiene las tormentas alejadas del centro del país, lo que facilita el ingreso de sistemas frontales cargados de precipitaciones.
Así lo explicó Arnaldo Zúñiga, meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile, quien advirtió que El Niño ya está influyendo en las condiciones meteorológicas y agravando los riesgos para distintas actividades económicas.
El antecedente de las lluvias extremas en Chile
La situación también pone en evidencia la exposición de sectores productivos a eventos meteorológicos extremos. La minería, otra de las principales industrias exportadoras del país, ha enfrentado desde julio cierres temporales en algunas de sus instalaciones, restricciones de acceso a carreteras y dificultades en el transporte hacia puertos.
Esto porque, las lluvias intensas y la inestabilidad en zonas cordilleranas, amenazan las operaciones mineras a gran altura, mientras que el aumento de las temperaturas también representa un riesgo para las masas de hielo.
Todo esto hace que el panorama sea visto con preocupación por ambas industrias productivas, quienes podrían verse enormemente perjudicadas de mantenerse esta inestabilidad meteorológica.